El cante es algo muy serio y aunque necesite servirme de él, no quiero prostituirlo (El Cabrero 1972)

Al despedirnos, en Ginebra, José me dijo que iba a dejar Quejío, que volvía a las cabras y por qué no iba a pasar las vacaciones de agosto a su pueblo, que había una casita, en el campo y la alquilaban…

Aznalcóllar

Nada qué ver la Andalucía de las ofertas turísticas recibidas semanas antes en la oficina, con la que iba a descubrir: Aznalcóllar, un pequeño pueblo de la provincia de Sevilla, a donde llegué, con mi hijo Daniel, a principios de agosto 1972, en una noche de calor abrumador que me recordó Sicilia. 

Apenas luces y, por las que alumbran, gente sentada en toscas hamacas, en los umbrales, tomando el fresco. Nadie conoce a José Domínguez hasta que explico que canta y anda en el teatro… “Ése va a ser Joselito, el del Crespo: to seguío hasta el final [1].

La calle, a la salida del pueblo hacia la sierra, sin asfaltar, empinada y pedregosa, con una docena de casas rasas, encaladas y humildes. La madre, de facciones hermosas y delicadas, menuda y nerviosa, me explicó que le había salido una función “por ahí” y que su José no decía nunca cuando volvía. Al día siguiente llegó al atardecer, desolado, porque Salvador Távora lo necesitaba para cubrir unas funciones y no le podía fallar; venía de Cádiz y salían, a los dos días, para el Festival de Teatro de Avignon.  El se fue en la furgoneta con los compañeros y nosotros en tren. Quejío tuvo, de nuevo, un éxito arrollador pero José estaba decidido a volver al pastoreo y, al finalizar la tanda de funciones, rompió con el grupo.

Fried Van

El Cabrero con su madre (Foto: Friederike van Bijnen 1989)

Volvió a casa de sus padres y se hizo cargo de la piara de cabras de la familia. Yo, a mi trabajo, en Ginebra, con el propósito de organizarle algún concierto y, entre los dos, juntar para comprar una piara que nos permitiera vivir juntos en Aznalcóllar.

No pude leer sus primeras cartas del tirón… la ortografía y la sintaxis eran inventadas por él y, sin embargo, se expresaba correctamente y con precisión:

(Octubre 1972) Te cuento algo de lo que hago. Como mi padre ha ido con mi madre a Madrid, a ver a un hermano de mi madre que está muy grave, yo estoy solo con Julián “el largo”. Estamos en el campo de día y de noche y hace más frío que en Burgos. Vengo al pueblo cada dos días a cambiarme de ropa y luego vuelvo al descampado este a aguantar el tirón de las noches de frío que está haciendo.

Vuelvo a escribirte de nuevo porque creo que no me he explicado bien en las anteriores en cuanto a eso que me propones de ir a Ginebra a cantar en una taberna flamenca. ¿Cómo puedes tú proponerme algo semejante? Sabiendo que canto pa seguir manteniendo eso tan puro y tan difícil como el cante, el buen cante. Porque, si al menos yo cantara alante y a mi modo, quizás aceptara. Pero ¡buscar una bailaora y luego cantarle yo por rumbas ! Vamos, eso ni lo pienses. Me sentiría muy humillado y eso, fíjate lo que puede ser para mí. Yo, muy gustoso haría recitales porque eso, para mí, sería como cantar en pleno campo. Además, mi cante no admite ninguna clase de meneítos ni sonrisas. Mi cante es como yo soy y como soy y siento así lo expreso. Para mí el cante es algo muy serio y aunque necesite servirme de él para ganar para esas cabras, no quiero prostituirlo. Procura que yo salga a cantar solo, con un guitarrista. Lo que hagan los demás artistas no me interesa.

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Cabreriza familiar en Aznalcóllar (Foto de Freddy mácsal)

Eso me escribió El Cabrero cuando aún no se había subido a un escenario a cantar en solitario, cuando no lo conocía nadie y su día a día era pastorear y aguantar las noches de frío del descampado. Supe que, en el futuro, no debía proponerle nada que fuera contrario a sus principios porque me toparía con la misma respuesta. Alguna vez, a lo largo de su carrera, la tentación vino de terceros y, como se verá más adelante en estas páginas de blog, siempre reaccionó como ese otoño de 1972.

Elena 7 de enero 2012



[1] Su abuelo se llamaba Críspulo y de ahí venía el mote de Crespo, más sencillo y menos musical

Un comentario sobre “El cante es algo muy serio y aunque necesite servirme de él, no quiero prostituirlo (El Cabrero 1972)

  1. Señora Elena leido y reeleido gracias por contar otro cachito de vida inedita del honbre y del artista se ve qe Jose pensaba y piensa sienpre igual con las mismas ideas y sigue teniendo las mismas aqui en mi pueblo Paterna llamamos a las personas asi castizos de idea clara y pura venga lo qe venga OLE los honbres con esas ideas porqe yo pienso siento y digo lo mismo el mundo seria otro si se pensara asi. Un abrazo para usted y para Jose

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