Las etiquetas de El Cabrero

En sus cuarenta años de trayectoria a El Cabrero le han puesto siempre etiquetas ad hoc y, obviamente, con la intención de devaluar el producto. Todo comenzó en los 80, cuando un puñado de críticos influyentes no lograron digerir el éxito fulgurante de aquel muchacho de Aznalcóllar que no obedecía al prototipo del cantaor flamenco al uso, no venia recomendado por ninguna peña, no estaba en sus círculos de amiguetes ni parecía interesado en conseguir ese aval para su carrera y que, para colmo, en sus cantes no “dejaba títere con cabeza”. Y, cuando vieron que las etiquetas no hacían caer la venta del producto, optaron por etiquetar, con idéntica finalidad, a los compradores o sea, a los espectadores, a quienes tildaban de “masa” – y hasta “masa vociferante o enfurecida”- , eran “los que no saben de cante”, cuando ovacionaban a El Cabrero y calificaban de “aficionados”, “público”, “respetable” cuando los aplausos eran para los demás cantaores.

Un artículo en el blog “Flamencólicos”, que lleva un amigo, pone en boca de otros una etiqueta, que desconocía, y me ha dejado boquiabierta: “Canta plano”. El Cabrero canta plano… eso sólo se le puede ocurrir a uno que no entienda lo que es subir una octava, de poder a poder, cuando ya se está cantando al límite, con voz natural, de pecho, cosa habitual en sus recitales. O sea, que si una etiqueta le resbala al traje es precisamente esa y por ahí empiezo.

En el hit parade etiquetero destacan, por orden de abuso: “cantaor político”, “fandanguero”, “desafina”, aunque ésta última han dejado de colgársela cuando se dieron cuenta de que circulaban por esos “interneses” cientos de vídeos de sus conciertos y que quienes desafinaban por ahí eran ellos.

“Fandanguero”: creo que esta etiqueta la patentó Ortiz Nuevo, no estoy segura, tendría que revisar la hemeroteca y no vale la pena; lo que importa es que el término fandanguero fuera utilizado para rebajar la talla de un cantaor y eso tiene una explicación: en los años 70 el fandango estaba tácitamente prohibido en los grandes festivales tradicionales y doy fe de ello porque tuve que rechazar más de uno por ese motivo. El Cabrero sostenía que el fandango era un cante tan flamenco como cualquier otro y “donde no entraba el fandango, no entraba él”. Y, con la ayuda del respetable, que abarrotaba los recintos para escucharlo, El Cabrero le abrió las puertas de esos grandes festivales al fandango y éste defendió su sitio: poco a poco, todos los cantaores que sabían hacerlo, lo incluyeron en su repertorio. Y constataron que, como sucedía con El Cabrero, el público les aplaudía, generalmente, con más fuerza los fandangos que los demás cantes y que lo de “un fandango bien cantao, pone a la gente de pie” era una verdad como una montaña. Pero esta etiqueta, aplicada a El Cabrero y no a los demás, era excluyente: negarle su enorme talla de seguiriyero y de solearero, por quedarme ahí. Porque, si bien es uno de los grandes especialistas del fandango, no es menos cierto que, si el fandango no hubiera existido, él hubiera sido igualmente una primera figura: la fuerza de El Cabrero no está en el fandango, está en él.

Y ahora, la etiqueta del premio: “cantaor político”. Esa se la pusieron, a finales de los 70, unos cuantos “flamencólogos” franquistas, disfrazados de demócratas; ya sabemos que Franco prefería los sables a lo votos y por eso, decir “político” era mentar la bestia. Pero entre un “cantaor comprometido”, que lo es, y un “cantaor político” media un abismo. El primero, generalmente, paga un alto precio por su compromiso y el segundo, muy frecuentemente, se beneficia del apoyo, tácito o explícito, de quienes ostentan cargos políticos.

Por eso, “político” es la etiqueta menos apropiada para El Cabrero. Uno que no ha engordado su carrera con apoyos y subvenciones institucionales; que no ha recibido reconocimiento o premio alguno de manos del poder porque no los ha buscado; que ha hecho tropecientas giras internacionales sin ayudas públicas; obviado o vetado por las televisiones gestionadas por cargos políticos y que jamás ha aceptado servirse de un partido político, por afín que sea, como trampolín, es la antítesis del artista “político” porque éste, por lo general, tiene la rara virtud de no molestar al poder, ni a la derecha, ni a la izquierda, y el otro, el “comprometido”, suele incomodar al “poder”, a secas.

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Puestos a etiquetar a El Cabrero, lo suyo sería “comprometido y con todas las consecuencias”. Ser un hombre libre, que dice y canta lo que piensa sin obedecer disciplina, credo o interés partidista, no sólo es incompatible con la política: la libertad es una provocación y conlleva pagar un alto precio que El Cabrero siempre ha asumido de antemano. Por poner un ejemplo entre decenas: no canta en Málaga capital  – donde era un fijo – desde que el PP se hizo con el Ayuntamiento, en 1995. Normal. Aunque también hay que decir, en honor a la verdad, que ese mismo año entró IUCA en la alcaldía de Casabermeja – donde nuestro Cabrero cantaba un año sí y otro no – y, paradójicamente, ya no fue más… Da igual pero, obviamente, ya no es tan “normal” como lo de Málaga. Y por eso me ronda desde hace tiempo una pregunta: si al público de Casabermeja no le gustaba el cante de El Cabrero ¿Por qué repetía tantas veces en el festival antes de que IUCA gobernara? Y, en caso contrario, qué habrá podido suceder para que en los últimos 18 años, nuestro Cabrero no haya vuelto a pisar Casabermeja y tengan que ir sus vecinos a escucharlo a otros pueblos… Será que “desafina”, o que “canta plano”, o que es un “fandanguero” o un “político”… o las cuatro cosas a la vez.

11 comentarios sobre “Las etiquetas de El Cabrero

  1. El cabrero es un maestro como la copa de un pino y yo lo tengo comparado como al Cordobés revoluciono el mundo del toro y José Domínguez Muñoz ’’El Cabrero ’’ al cante flamenco y al que no le guste que no lo escuche pero no le pongan calificativos tiene clase de sobra viva el Cabrero

  2. un maestro y un tio con un par de cojones sus letras nos llega al pueblo y nos calan dentro y eso no se puede explicar eso se tiene que sentir eso es un don cabrero por muchos años mas

  3. Yo soy de Las Casillas de Arroyo Coche, pedanía de Casabermeja, y desconocía el trato desfavorable que te hacen por parte del gobierno. No obstante tienes todo mi apoyo. Poeta del pueblo. Tírales con honda y a la cabeza.

  4. Supongo que es lo que pasa cuando se le da ese toque crítico a la principal manifestación cultural de España; para algunos, que malamente se dicen neutrales o “apolíticos”, si el flamenco va más allá de los amoríos, los vivas a la Virgen, la romería, etc., es decir, si va más allá del cliché flamenco (que no hay cliché en el flamenco), ya no es flamenco. Le puede pasar a cualquier género, pero con el flamenco es más recurrente, ignorando que las canciones más populares y tradicionales, constituyen toda una crítica hacia aquello que “está mal”.
    Hace unos meses, en un vídeo de Manuel Gerena (creo que era el garrotín “Si el gobierno no me oye”), alguien que decía ser un amante del flamenco, decretaba que aquello no era flamenco ni por la sombra, que era política. Mi respuesta al comentario (que ya no existe, no sé si lo borré yo en un acceso de rabia o lo borró el susodicho abochornado) es que él no era quien para decir aquello, ya que el flamenco se define por la música y no por la letra, en donde el autor tiene toda la libertad de expresarse (puede hablar de amores, de la Virgen o del gobierno, si le peta), y que si la letra le molestaba, y que encima estuviera en clave de cante hondo, aquello era sólo y únicamente su problema. Él sabrá.
    ¡Salud!

  5. canta lo que piensa y lo expresa como lo siente y asi durante x años, ni cambia ni engaña OLE POR EL CABRERO

  6. ¿Cómo se clasifica lo inclasificable?. No hay etiquetas para José, porqué no es convencional.

    ¿Quién decide qué es flamenco y qué no lo es?. Un científico del flamenco: un señor con bata verde, que dentro de un quirófano escucha un disco y lo disecciona, para ver lo ortodoxo que es. Luego, se junta con más señores de verde y hacen una reunión sobre flamenco, que es una cosa muy científica, como el jazz.

    ¿Quién etiqueta la belleza, el arte, el dolor, la opresión, lo sublime, lo peor de nosotros mismos… que sale de lo hondo, con una voz que pone los pelos de punta?. Si eso no es flamenco…

    ¿No era flamenco Enrique Morente?.

    La grandeza de El Cabrero, además de su enorme talento artístico, está en su persona y en su actitud. Pocos cantaores pueden presumir de eso.

    Y para ponerle nombres, hay muchos calificativos: inconforme, rebelde, sensible, honesto, mamífero (que sabe que es mamífero, que diría Jesús Lizano), beligerante con la injusticia… y un largo etcétera, pero ¿¿¿¿fandanguero que canta plano????.

    Por muchos años nos puedas ensanchar el alma.

    Salud, Amor y Alegría.

  7. De las barbaridades que he leído acerca de José sólo me queda la reflexión de que le quieren borrar su altura esencialmente porque canta claro, recupera la esencia del flamenco diciendo los palos con nitidez y saber, con letras difícilmente superables y es una figura incontestable con una voz poderosa y envidiable. Y además y sobretodo no merienda en los pesebres del poder.

    En el fondo es un honor que determinadas personas escriban y opinen mal de él porque el halago de ellos sí que sería ofensivo.
    Lo malo es que se escudan en supuestos conocimientos , desde luego, en el atril del medio que les paga, y que sus mentiras repetidas suenan y resuenan y hasta que que no tienes la suerte de escucharlo lo que limita un tanto el reconocimiento que le corresponde por sus grandes méritos.

    Y si vemos que medios de comunicación hay en este país, los que quedan ( parecen escisiones o separatas del el Alcazar) todo encaja,. Lo de atao y bien atao: José lo canta bien “los poeres son poeres…lo mismo antes que ahora”.

    Yo mismo acudí a verlo en directo, (va para treinta años largos ya ) porque había leído que era un buen cantaor sí, pero un montaje de cabrero. Joer y me intrigó porque me molestaba pensar que para cantar así de bien tuviese que falsear su profesión. Le dí la mano y ya supe de la falsedad del periodista…de lo demás, ¡que el público escuche!…Internet es una herramienta que deja en su sitio bastantes cosas. Creo que los cabales debemos de difundir sus trabajos sin desmayo: somos más y su cante es el flamenco sin artificios.
    Recuerdo un jaleo en una grabación histórica “azsin se canta se joa quien no distinga”

  8. Sólo a El Cabrero he escuchado cantar “marianas”, un tango raro que existe pero casi no. Propongo endilgarle la etiqueta de “estudioso”, ya que algunos no pueden vivir sin etiquetas. Es natural que su cante genere reacciones, y que algunas sean pataleos, pero no se puede negar que se lo curra. ¿Canta “plano”? No. Modula en extremos de la voz donde no es posible el “bel canto”, porque está cerca del grito. Pero es indudable que lo hace con armonía, a pesar de lo mucho que expone.

  9. Me dicen que José ha tenido un percance de salud …¿es cierto?.
    Y ¿ porqué no siguen escribiendo este blog tan extraordinario?
    Mi cante es como la planta que por ver la luz del sol hasta las piedras quebranta…
    estos versos son energía pura y este cantaor de lo más grande
    Salud
    Julio

  10. El Cabrero es único en el mundo e irrepetible,todos los que seguimos al Cabrero tenemos sensibidad y sentimientos,porque el que no tiene estos dos componentes para mi es escoria.Mucha vida para José Dominguez para poder disfrutar de su cante Salud

  11. Muchas gracias por el escrito, muy preciso y me situa en todos los analisis que tu haces, Elena. Solamente no estoy de acuerdo en uno. Pienso que el cabrero también es un cantante político, entendiendo político en su significado etimológico, que significa actuar, realizar una acción… Y el cabrero, por suerte, cuando canta toma la decisión de realizar una acción, y eso es hacer política. Como todos los cantantes y personas que cuando tomamos una decisión estamos haciendo de una forma explícita política. Comparto con el cabrero la política que hace cuando canta, una politica bellamente poética y necesariamente comprometida.

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